Proudly from the middle of nowhere
Benditos nació en el sitio equivocado.
Y esa es toda la gracia.
Las marcas se hacen en Madrid. En Barcelona. Donde están los focos, las agencias, la gente a la que hay que conocer.
Nosotros empezamos entre Mérida y Ribeira. Extremadura y Galicia. Piedra y mar. Dos sitios de los que se habla poco y de los que se va mucha gente en busca de oportunidades.
Empezamos ahí a propósito.
El nombre
En Mérida hay una devoción antigua por Santa Eulalia, la mártir bendita. Es de esas cosas que si eres de allí no te explican: ya están presentes, como el clima, como la cultura romana, como el sentimiento de pertenencia.
De ahí sale Benditos.
Nos gustó porque dice de dónde venimos sin tener que explicarlo. Y porque bendito, dicho de cierta manera, significa algo que esperas, algo que llega justo a tiempo, algo que te hace bien. Bendito el momento que nos dio por lanzarnos.
Nos lo quedamos.
Quedarse no es no irse.
Es no soltar.
Se queda el que vive aquí.
Se queda el que se fue a estudiar y vuelve cada puente.
Se queda el que lleva diez años en Madrid y sigue diciendo que es de fuera cuando le preguntan.
Los que no se quedan son otros: los que desaparecen, los que se sacan de encima lugares y gente como quien se quita un abrigo viejo.
Esta marca no es para ellos.
Cómo hacemos las cosas
Producimos en tiradas cortas. Pocas piezas. Cuando se acaba, se acaba, y no se repone.
No es escasez de mentira: es lo que podemos hacer bien. Preferimos hacer poco y que cuando abras el paquete pienses que te has pasado de listo con el precio.
“La calidad es una locura.”
“Acho/meu, que guapa está…”
Las frases que más nos dicen. Trabajamos para seguir oyéndolas.Esto va de gente
Benditos empezó como un sueño con una idea y una chaqueta. Sigue siendo más o menos eso, solo que ahora sois más los que formáis parte de este sueño.
Y contamos con la gente que estuvo desde el principio, porque sin ellos esto sería una tienda.
Si eres de donde no miran, ya eres de los nuestros.
Dos sitios, una marca